Bairo GonzalezLeandro · Martinez

En el mundo · Alimentos · 27 de marzo de 2024

Food Waste Index: 1.050 millones de toneladas desperdiciadas

El Food Waste Index 2024, del PNUMA, estima 1.050 millones de toneladas de alimentos desperdiciadas en 2022, un quinto de lo que llega al consumidor.

Equipo de bairogonzalez.com, a partir de la historia de Bairo · Publicado el

El mundo desperdició 1.050 millones de toneladas de alimentos en 2022, cerca del 19% de toda la comida disponible para el consumidor, según el Food Waste Index Report 2024, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), publicado el 27 de marzo de 2024. Equivale a más de 1.000 millones de comidas al día, en un año en que 783 millones de personas pasaban hambre.

Qué pasó

El Food Waste Index es la principal medición de la ONU sobre el desperdicio de alimentos en el comercio minorista, en los servicios de alimentación y dentro de los hogares. La edición de 2024, hecha con la organización británica WRAP, trae la estimación global más completa hasta ahora, con datos de 2022.

Las cifras centrales, según ONU News y CNN Brasil:

  • Hogares: 631 millones de toneladas, cerca del 60% del total.
  • Servicios de alimentación: 290 millones de toneladas.
  • Comercio minorista: 131 millones de toneladas.
  • Por persona: 79 kilos de comida desperdiciados al año, en promedio.
  • Antes del consumidor: la FAO estima que otro 13% de los alimentos se pierde entre la cosecha y el comercio minorista.
  • Clima: las pérdidas y el desperdicio representan entre el 8% y el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

El informe trajo dos constataciones que contradicen el sentido común. La primera es que el desperdicio doméstico no es cosa solo de países ricos: los países de ingreso alto, medio-alto y medio-bajo difieren, en promedio, en apenas 7 kilos por persona al año. La segunda es que los países más cálidos tienden a desperdiciar más en casa, en parte porque falta refrigeración adecuada y porque el calor acelera el deterioro del alimento fresco.

El PNUMA también recuerda la meta 12.3 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que pide reducir a la mitad el desperdicio de alimentos por persona para 2030, y cita países que ya mostraron una caída medible con alianzas entre gobierno y empresas.

Por qué importa

El desperdicio es la otra cara del hambre. La comida que se tira consumió tierra, agua, abono, combustible y trabajo humano, y no alimentó a nadie. Cuando se pudre en un relleno sanitario, además produce metano, un gas que calienta el planeta mucho más que el dióxido de carbono en el corto plazo.

La constatación sobre el calor pesa para Brasil y para América Latina. En regiones cálidas, con energía inestable y poca cadena de frío, el alimento fresco tiene un plazo corto en todas las etapas: en el camión, en el mercado mayorista, en el estante y en la cocina. Reducir el desperdicio, en esos lugares, pasa menos por campañas y más por tecnología de conservación y logística.

En la visión de Bairo

Para Bairo Leandro Gonzalez Martinez, el Food Waste Index es la prueba numérica de una frase que guía su trabajo en el tema: el alimento existe, lo que falta es el camino. En su lectura, más de mil millones de comidas tiradas al día, en un mundo con cientos de millones de personas con hambre, no es un problema de producción. Es un defecto de conexión entre quien tiene de sobra y quien carece.

Bairo también llama la atención sobre el punto del calor. Él ve que el refrigerador, que parece algo banal en muchas casas, es justamente lo que falta en muchas comunidades y en muchas operaciones humanitarias. Por eso, en su visión, una parte de la respuesta está en transformar el alimento perecedero en alimento estable antes de que se pierda.

Dónde se encuentra con el ecosistema

El Instituto CEASA, frente humanitario fundado por Bairo, propone exactamente esa transformación: recoger el excedente de las centrales de abastecimiento, seleccionar lo que está bueno y procesarlo en autoclave, el principio de calor y presión de las conservas, para obtener un alimento que no dependa de la refrigeración. El diseño apunta a una durabilidad de hasta dos años fuera del refrigerador, lo que todavía depende de un estudio de estabilidad y del registro ante los órganos sanitarios. Es una propuesta en implementación. Sitio informado: institutoceasa.org (sitio en construcción).

En el otro extremo de la cadena, CEASA Bank, plataforma financiera del agronegocio que opera sobre la infraestructura de una institución autorizada, propone que el comerciante de las centrales tenga cotización e invoice rápidas. Vender más rápido es también perder menos.

Fuentes

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