Bairo GonzalezLeandro · Martinez

Fechas que lo cambiaron todo

17 de julio: Disneylandia y el Domingo Negro

El 17 de julio de 1955, Disneylandia abrió en un día tan lleno de problemas que se lo conoció como Domingo Negro. Walt corrigió todo y siguió.

Equipo de bairogonzalez.com, a partir de la historia de Bairo · Publicado el

El 17 de julio de 1955, Walt Disney inauguró Disneylandia, en Anaheim, California. Fue el único parque Disney abierto por el propio Walt, y el día de la apertura casi todo salió mal.

Lo que pasó

La inauguración se transmitió en vivo por la televisión estadounidense, para millones de espectadores. Iba a ser un evento solo para invitados, pero circularon entradas falsificadas y apareció mucha más gente de la prevista. El calor era fuerte. El asfalto, recién puesto, se ablandaba bajo los zapatos. Faltaban bebederos, por una huelga de plomeros, y algunas atracciones se descompusieron. Los empleados empezaron a llamar a aquel día "Domingo Negro".

En la dedicación del parque, Walt leyó un texto que empieza con la frase que se hizo famosa: "A todos los que vienen a este lugar feliz: bienvenidos."

Para llegar hasta allí, había enfrentado la desconfianza de los bancos, que veían en los parques de diversiones un negocio estacional y riesgoso. Walt tomó un préstamo dando como garantía su propio seguro de vida y creó una empresa con las iniciales de su nombre, WED Enterprises, para llevar adelante el proyecto.

Por qué importa

El Domingo Negro es una lección que casi nadie cuenta cuando habla de Disney. El lugar que se volvió sinónimo de perfección empezó con un día desastroso. Walt y su equipo pasaron las semanas siguientes corrigiendo los problemas, y el parque se convirtió en uno de los más visitados del mundo.

Casi tres décadas antes, Walt ya había perdido un estudio y un personaje. Disneylandia fue la prueba de que había aprendido a sobrevivir a sus propios comienzos.

El puente con la visión de Bairo

Bairo Leandro Gonzalez Martinez no esconde sus propios malos comienzos. Cuenta que tuvo negocios que no salieron tan bien como esperaba, ideas que llegaron demasiado temprano y una idea que los socios le quitaron. En lugar de borrar esos días, los llama base. La regla está en El no es la base del sí.

Está también el seguro de vida. Walt puso en juego la protección de su propia familia para construir lo que había visto. Bairo cuenta que, cuando un negocio no se sostuvo, había cincuenta personas que dependían de él, y que la decisión fue seguir. Está en Cincuenta vidas.

No hay comparación de tamaño. Hay homenaje a quien abrió el portón en un mal día y volvió al día siguiente a arreglarlo.

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Fuentes