El hidrógeno · El símbolo
Cuerpo, alma y espíritu en la regla del hidrógeno
Donde la física ve un protón, un electrón y el salto entre ellos, Bairo ve cuerpo, alma y espíritu. Su lectura espiritual, junto a la ciencia exacta.
Equipo de bairogonzalez.com, a partir de la historia de Bairo · Publicado el
Hay dos maneras antiguas de mirar al ser humano, y rara vez se sientan a la misma mesa.
Una pregunta de qué estamos hechos. Responde con átomos, células, energía, y lo mide todo con instrumentos. La otra pregunta quiénes somos. Responde con palabras como alma y espíritu, y lo mide todo con la vida. Esta página pone las dos lado a lado, sin confundir una con la otra.
Lo que ve la física
El átomo de hidrógeno común tiene tres cosas que contar.
Un protón, en el centro. Es casi toda la masa del átomo: unas 1.836 veces más pesado que el electrón. Es lo que da peso, lo que permanece.
Un electrón, alrededor. Levísimo, unido al protón por la atracción eléctrica. Tiene una orientación propia, el espín, que puede estar alineada con la del protón u opuesta a ella.
Y el salto. Cuando el espín del electrón se invierte respecto al del protón, el átomo libera una onda de radio de 1420,405751768 MHz, de unos 21 cm de longitud. Esa onda sale del átomo y viaja. Puede atravesar la galaxia entera y llegar, miles de años después, a una antena aquí.
Fue esa onda la que los científicos eligieron como regla para medir a un ser humano en la placa de las sondas Pioneer: ocho veces 21 cm, la altura de una mujer.
Lo que dice el texto antiguo
En la tradición cristiana, la idea de que el ser humano es cuerpo, alma y espíritu aparece en una frase del apóstol Pablo, en la primera carta a los Tesalonicenses. En la traducción portuguesa de Almeida (Corrigida Fiel), vertida aquí al español:
"Y el mismo Dios de paz os santifique en todo; y todo vuestro espíritu, y alma, y cuerpo, sean plenamente conservados irreprensibles para la venida de nuestro Señor Jesucristo." (1 Tesalonicenses 5:23)
Los propios cristianos leen este versículo de maneras distintas: hay quien ve tres partes en el ser humano, hay quien ve dos, hay quien ve una unidad entera descrita con tres nombres. Otras tradiciones hablan de otras partes, con otras palabras. Y mucha gente no ve ninguna parte más allá del cuerpo. Todas esas lecturas merecen respeto.
Fuentes: Línea del hidrógeno · Placa de la Pioneer · 1 Tesalonicenses 5:23, Almeida Corrigida Fiel
En la visión de Bairo
Donde la física ve un protón, un electrón y el salto entre ellos, Bairo ve cuerpo, alma y espíritu. Él lo llama la regla de 21 cm. Es su lectura espiritual, y así aparece aquí: una imagen de fe, no un descubrimiento de la ciencia. Ningún laboratorio ha medido un alma.
Se puede entender por qué la imagen lo conmueve, pieza por pieza.
El protón es el cuerpo. Lo que pesa, lo que sostiene, lo que se queda en su lugar. Sin él, no hay átomo.
El electrón es el alma. Ligero, en movimiento, unido al cuerpo sin ser el cuerpo. Es él quien tiene una dirección, y es él quien, en algún momento, gira. Un alma también puede pasar la vida entera orientada en un sentido y, en un instante, invertirse: arrepentimiento, decisión, conversión, nuevo comienzo.
Y el salto es el espíritu. Lo que nace de ese giro y no queda preso en el átomo. Sale, viaja, atraviesa la oscuridad y llega lejos, a quien esté escuchando.
Para Bairo, lo más bello es que las tres cosas solo tienen sentido juntas. El salto no existe sin el electrón, y el electrón no tiene hacia dónde girar sin el protón. En su fe, el ser humano es así: cuerpo, alma y espíritu en una sola cosa. Y él cree que el Dios que ama habita en ese conjunto entero, al punto de que los dos se vuelven uno, como cuenta El Dios de lo imposible.
Para usted
Usted no necesita aceptar esta lectura para usarla como espejo.
Pregúntese, con honestidad, cómo están las tres partes. El cuerpo, que lo carga todo y casi nunca es escuchado: ¿ha dormido, comido, descansado? El alma, su dirección, sus elecciones: ¿apunta hacia donde usted quiere ir, o hacia donde otros le señalaron? Y lo que sale de usted, lo que llega a los demás: ¿qué ha estado emitiendo al mundo?
Un giro pequeño, en el lugar correcto, puede atravesar una galaxia. A veces es todo lo que falta.