Capítulo 7
El Dios de lo imposible
En quiebra, Bairo encontró la fe y, en una búsqueda interior, el aceite de cannabis como puente hacia sí mismo. Relato personal, no recomendación.
Este capítulo es la experiencia espiritual de Bairo, contada como él la vivió. No es un consejo, no es un método y no es una invitación para nadie.
La congregación
En el fondo del pozo, Bairo encontró una puerta que no había buscado. En la Congregação Cristã no Brasil, escuchó relatos, historias y testimonios de personas comunes que habían atravesado lo imposible.
Escuchando, empezó a creer en el Dios de lo imposible. Escuchando más, empezó a confiar en el Dios del amor.
La fe, para él, encontró una definición sencilla: confiar en algo que no se ve.
El camino hacia adentro
Hay un segundo camino en esta historia, y es distinto del primero. La congregación no tiene relación con él.
Bairo buscó en sí mismo lo que había perdido. Guiado por sus propios sentidos y su propia intuición, se permitió, en su búsqueda personal, experiencias con el aceite de cannabis. No buscaba tratamiento para ninguna enfermedad. Buscaba silencio. Él lo resume así:
"El aceite de cannabis fue el puente hacia dentro de mí."
Para él, fue una forma de introspección: dejar de buscar afuera lo que faltaba adentro, y escuchar lo que el ruido de la caída no dejaba oír.
En otro momento de esa misma búsqueda, Bairo participó en ceremonias con ayahuasca, en contexto ritual. En Brasil, el uso religioso de la ayahuasca está reconocido, y es como rito, no como consumo, que entra en esta historia.
Las plantas, para él, fueron puentes. La travesía fue suya, y lo que trajo del otro lado no fue una sustancia. Fue una decisión.
Lo que vio
Bairo describe lo que vivió en esa búsqueda como un viaje más allá del tiempo. Dice que vio su mejor versión.
Un hombre próspero. No solo de dinero: de paz. Un hombre que confiaba ciegamente en su Dios, que vivía en la presencia del Dios de la creación, y en quien ese Dios al que ama habitaba, hasta el punto de que los dos se volvieran uno solo.
Para él, es ahí donde todo comienza.
Recordar el camino
Bairo salió de esa experiencia con una imagen y sin un mapa. Sabía adónde quería llegar. No sabía cómo.
No sabía programar, ni nada parecido. Entonces hizo lo que la congregación le había enseñado. Pidió. Pidió sabiduría, entendimiento y valor para recordar cómo llegar allá, a su mejor versión.
Fíjese en el verbo. No pidió aprender el camino. Pidió recordarlo.
Porque, para Bairo, ya había visto el final. Solo faltaba construir el medio.
Es la misma lógica de la frase que abre esta historia. Se cuenta que Walt lo vio antes. Por eso el parque estaba ahí.
Este es un relato personal. No es una recomendación de uso ni una orientación de salud. Los productos de cannabis con fines medicinales en Brasil exigen prescripción y siguen las normas de Anvisa.
Lo que la ciencia ya sabe sobre el cannabis, y lo que todavía está en estudio: La planta y la ciencia.