En el mundo · Ciencia · 17 de julio de 2025
Starlink y radioastronomía: el ruido que viene del cielo
Estudios de 2024 y 2025 muestran que los Starlink filtran ruido de radio que estorba a los telescopios, incluso en bandas protegidas. Lo que se sabe.
Equipo de bairogonzalez.com, a partir de la historia de Bairo · Publicado el
Los satélites de la red Starlink, de SpaceX, emiten ruido de radio que no deberían emitir, y ese ruido llega a los radiotelescopios. En septiembre de 2024, astrónomos neerlandeses mostraron que la segunda generación de esos satélites filtra hasta 32 veces más radiación no intencional que la primera. En julio de 2025, un equipo australiano publicó lo que describe como el mayor estudio de su tipo: más de 112.000 detecciones de 1.806 satélites, con interferencia en hasta el 30% de las imágenes analizadas. Parte de ellas cayó en bandas reservadas a la ciencia.
Qué pasó
El primer estudio lo lideró Cees Bassa, del ASTRON, el instituto neerlandés de radioastronomía, y se publicó en la revista Astronomy & Astrophysics en septiembre de 2024. Usando el radiotelescopio LOFAR, el equipo observó los satélites V2-mini y midió una fuga de radio que no viene de las antenas de comunicación, sino de la electrónica a bordo. Comparado con las fuentes más débiles que estudia el LOFAR, ese ruido es unos 10 millones de veces más brillante. Federico Di Vruno, del Observatorio SKA, dijo en esa ocasión que la humanidad se acerca a un punto de inflexión en la preservación del cielo como ventana al universo.
El segundo estudio vino de la Universidad Curtin, en Australia, liderado por el doctorando Dylan Grigg y publicado en la misma revista en julio de 2025. El equipo analizó unos 76 millones de imágenes del cielo hechas por una estación prototipo del SKA-Low. Encontró 112.534 detecciones de 1.806 satélites Starlink. En 703 de ellos, la emisión apareció en 150,8 MHz, una frecuencia que debería estar protegida para la radioastronomía. Durante el período del estudio, la empresa lanzó otros 477 satélites.
El director del centro de investigación, Steven Tingay, señaló el vacío: las reglas actuales de la Unión Internacional de Telecomunicaciones tratan las transmisiones intencionales y no cubren ese tipo de emisión no intencional.
Por qué importa
La radioastronomía depende del silencio. Las señales del cielo son tan débiles que cualquier fuente humana las tapa. Durante décadas, la protección vino de dos lados: telescopios en lugares remotos y acuerdos internacionales que reservan bandas enteras del espectro para la escucha, como la de 1.400 a 1.427 MHz, donde está la línea del hidrógeno y donde todas las emisiones están prohibidas.
Los satélites cambian esa ecuación. No existe lugar remoto para quien está en órbita: una constelación de miles de satélites pasa sobre todos los observatorios. Y la emisión que filtran no es una señal transmitida a propósito, por eso escapa de las reglas pensadas para transmisores.
Los estudios de 2024 y 2025 midieron sobre todo frecuencias bajas, por debajo de 200 MHz. Aun así, muestran un problema que vale para todo el espectro: el cielo que se quería oír ahora tiene ruido propio, y la regulación todavía corre detrás. La respuesta internacional está en marcha en la UIT, rumbo a la conferencia de 2027.
En la visión de Bairo
Para Bairo, este caso muestra cómo el silencio es un bien frágil. Los países tardaron décadas en acordar dónde no hablar, y una tecnología útil, el internet satelital, empezó a hacer ruido sin querer. En su lectura, no se trata de elegir entre progreso y ciencia, sino de construir con responsabilidad sobre lo que se ocupa.
El 1420 es, para él, el símbolo de ese acuerdo de escucha, la regla de 21 cm que la humanidad decidió mantener limpia. Nadie transmite en 1420 MHz, y su proyecto solo le rinde homenaje a la banda.
Bairo también lee aquí una lección sobre fugas. El ruido de los satélites no viene de lo que transmiten, viene de lo que se escapa. Para él, con los datos personales pasa igual: el riesgo suele estar en lo que se filtra sin que nadie lo vea. Ese es el beneficio que él propone con qrqbits: mantener protegido lo que es íntimo, con criptografía poscuántica, pensada para resistir también a las computadoras cuánticas.
Dónde se encuentra con el ecosistema
1420mhz, creado por CLAIN, lleva el nombre de la banda protegida y, con él, la responsabilidad de respetarla. El homenaje del proyecto es digital, escrito en la BTZ Chain, sin tocar el espectro.
Ningún frente de Bairo opera satélites ni participa en los estudios citados.
Fuentes
- Bassa et al., Astronomy & Astrophysics, radiación no intencional de los Starlink de segunda generación, septiembre de 2024.
- ASTRON, los satélites Starlink filtran 32 veces más interferencia, 18 de septiembre de 2024.
- Universidad Curtin, interferencia en la astronomía, julio de 2025.
- Phys.org, la consecuencia no intencional de un internet más rápido, 23 de julio de 2025.
- Grigg et al., emisión de los Starlink en la banda del SKA-Low (arXiv), 2025.
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