Bairo GonzalezLeandro · Martinez

Fe

¿Cómo unir fe y trabajo en tiempos de crisis?

La fe da fuerza; el trabajo da forma. Pida sabiduría, entendimiento y valor, y luego haga su parte con disciplina, un día a la vez.

Equipo de bairogonzalez.com, a partir de la historia de Bairo · Publicado el

En la crisis, hay quien dice "basta con tener fe" y hay quien dice "la fe no paga las cuentas". Las dos frases tienen un pedazo de verdad. Para mucha gente que atravesó lo peor, la fe fue lo que la mantuvo en pie, y el trabajo fue lo que la sacó del lugar.

Qué hacer ahora

  1. Pida, y después actúe. Si usted ora, pida claridad, fuerza y valor. Después, convierta el pedido en tarea: la fe que pide sabiduría necesita a alguien dispuesto a estudiar; la que pide una puerta necesita a alguien dispuesto a tocar.
  2. Cree una rutina que una las dos cosas. Un tiempo de oración, meditación o silencio por la mañana; después, el trabajo del día con metas pequeñas y claras. La rutina le da forma a la esperanza.
  3. Haga su parte con disciplina. La disciplina es la fe en forma de hábito: presentarse todos los días, aun cuando el resultado todavía no llegó.
  4. Use la comunidad de fe como red. Las comunidades religiosas suelen tener personas dispuestas a recomendar trabajo, ayudar con lo básico y simplemente escuchar. Pida.
  5. Separe la fe de la promesa financiera. Ninguna fe seria exige que usted entregue el dinero de la familia a cambio de bendiciones o que invierta en "oportunidades" vendidas en nombre de Dios. Desconfíe.
  6. Respete a quien cree distinto. En la crisis, usted trabajará al lado de personas con otras creencias o sin ninguna. La fe que construye es la que acoge.
  7. No confunda la fe con dejar de cuidarse. Buscar un médico, un psicólogo, un abogado o la Defensoria no es falta de fe. Si la angustia aprieta, CVV en el 188.

Cuando le pasó a Bairo

Bairo Leandro Gonzalez Martinez cuenta que, después de reencontrar la fe, salió con una imagen de su mejor versión y sin un mapa. Sabía adónde quería llegar; no sabía cómo. No sabía programar, ni nada parecido.

Entonces hizo lo que la congregación le había enseñado: pidió. Pidió sabiduría, entendimiento y valor para recordar cómo llegar. Y después se puso a trabajar. Se sentó frente a una computadora y pasó seis meses sin salir de casa, desarrollando, programando, escribiendo. Describe aquellos meses como algo que ni él sabe explicar. Quien mira desde afuera ve otra cosa, también rara: disciplina.

De esos seis meses salió la base de la plataforma y de la inteligencia artificial de CEASA Bank, orientada al agronegocio.

El camino

Para Bairo, la fe no reemplazó al trabajo; le dio sentido. La fe es confiar en algo que no se ve, dice él. Y el trabajo es lo que hace aparecer, de a poco, lo que antes no se veía. Si usted cree, una las dos. Si no cree, la lección se mantiene: la confianza en lo que todavía no existe, sumada al esfuerzo diario, es lo que convierte una imagen en realidad.

Una práctica sencilla ayuda a juntar las dos cosas: al final de cada día, anote tres trabajos que hizo y una cosa por la que está agradecido. El trabajo muestra lo que usted construyó; la gratitud recuerda lo que recibió. Con el tiempo, esa lista se vuelve un registro de que la travesía está ocurriendo, incluso en los días en que parece que nada cambió.

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