Bairo GonzalezLeandro · Martinez

El patrón · Riesgo

Tolerancia al riesgo: el rasgo de quien emprende

Los emprendedores aceptan más riesgo que los gerentes, dice un metaanálisis, pero el buen riesgo es calculado. La investigación, un caso y cómo entrenarlo.

Equipo de bairogonzalez.com, a partir de la historia de Bairo · Publicado el

Emprender es aceptar no saber cómo termina la historia. Por eso la tolerancia al riesgo aparece en casi toda lista de rasgos de fundadores. Pero la investigación hace una distinción importante: quien construye algo grande no es quien arriesga cualquier cosa. Es quien acepta la incertidumbre que trae una idea nueva y, al mismo tiempo, trabaja para reducirla.

Lo que muestra la investigación

En 2001, Wayne Stewart y Philip Roth reunieron los estudios que comparaban la disposición al riesgo de emprendedores y de gerentes contratados. El metaanálisis, publicado en el Journal of Applied Psychology, concluyó que los emprendedores tienen una propensión al riesgo mayor que los gerentes. La diferencia era aún mayor entre los emprendedores enfocados en hacer crecer el negocio que entre los que buscaban ingresos para la familia (Stewart y Roth, 2001).

El tema no está cerrado. En 2004, John Miner y Nambury Raju usaron otras medidas y encontraron emprendedores más cautelosos de lo esperado, y los autores debatieron los resultados en la misma revista (respuesta de Stewart y Roth).

La lectura que une los dos lados: los emprendedores aceptan entrar en situaciones inciertas, pero no les gusta perder porque sí. Arriesgan y, enseguida, tratan de controlar el riesgo que asumieron.

Quien lo vivió

En 2008, Elon Musk tenía sus dos empresas a punto de quebrar. Los tres primeros lanzamientos del cohete Falcon 1, de SpaceX, habían fallado. Tesla enfrentaba la peor crisis económica desde la Gran Depresión. Le quedaba un resto del dinero que ganó con la venta de PayPal y tuvo que elegir: salvar una empresa y dejar morir la otra, o dividirlo todo entre las dos.

Lo dividió. En septiembre de 2008, el cuarto lanzamiento del Falcon 1 llegó a la órbita. En diciembre, SpaceX cerró un contrato con la NASA, y la ronda de financiamiento de Tesla se cerró la víspera de Navidad (CNBC). Pudo haber salido mal. Ese es el punto: el riesgo es riesgo.

En la trayectoria de Bairo

Bairo Leandro Gonzalez Martinez tomó dos decisiones de riesgo que cambiaron su historia.

La primera llegó después de los eventos y la impresión digital. Con el capital que reunió, decidió jugar en otra posición: en lugar de fundar, invertir. Entró como socio inversor en una empresa. El negocio no era lo que parecía y no se sostuvo. Fue la caída más honda, con cincuenta personas que dependían de él.

La segunda llegó justo después, y fue la más improbable. En lugar del terreno conocido, eligió lo desconocido: construir una moneda, un banco y una red, cosas que nunca había hecho. Salió mal la primera vez. Él siguió. Para quien mira de fuera, parece imprudencia. Para él, era la misma lógica de siempre: si nadie lo hace, alguien tiene que hacerlo.

Cómo desarrollar este rasgo

  1. Defina cuánto puede perder. Antes de arriesgar, decida el límite: dinero, tiempo, patrimonio. Un riesgo sin límite no es valentía.
  2. Proteja lo esencial. Nunca ponga en juego el sustento básico de la familia sin un plan para él.
  3. Arriesgue por escalones. Pruebe en pequeño, aprenda y aumente la apuesta solo cuando haya señales de que funciona.
  4. Lea el contrato y conozca al socio. Muchos riesgos no están en el mercado, están en las personas y en los papeles. Pida ayuda a un abogado o a un contador.
  5. Separe el miedo de la alerta. El miedo es natural en toda decisión nueva. La alerta es cuando los números o las personas dicen que algo está mal. Aprenda a distinguir los dos.
  6. Tenga un plan para el peor escenario. Saber qué hacer si sale mal reduce el miedo y mejora la decisión.

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