Bairo GonzalezLeandro · Martinez

Fracaso

¿Cómo dejar de sentirse un fracasado?

Desconfíe de la voz que generaliza, anote pequeñas victorias, hable con alguien y busque ayuda si la tristeza no pasa. Sentirse fracasado no es serlo.

Equipo de bairogonzalez.com, a partir de la historia de Bairo · Publicado el

"Yo soy un fracaso." La frase llega de noche, se repite en la mañana y empieza a parecer verdad. No lo es. Es un sentimiento fuerte, y los sentimientos fuertes merecen cuidado, no obediencia.

Qué hacer ahora

  1. Atrape a la voz en el acto. Fíjese cuando usa "siempre", "nunca", "nada" y "todo": "nada me sale bien", "siempre lo arruino". Pregúntese: ¿es verdad de verdad? Casi siempre existe una excepción que la voz esconde.
  2. Anote tres cosas por día. En la noche, escriba tres cosas que hizo, por pequeñas que sean: se levantó, cuidó a alguien, resolvió una cuenta. El cerebro agotado solo registra lo que salió mal; el papel equilibra.
  3. Mueva el cuerpo. Una caminata corta, sol en la mañana, un horario regular para dormir. No resuelve la vida, pero saca la cabeza del círculo.
  4. Reduzca la comparación. Si las redes sociales lo hacen sentir peor, limite el tiempo en ellas. La vida de los demás en la pantalla está recortada; la suya usted la ve entera.
  5. Hable con alguien de verdad. Un amigo, un familiar, alguien de su comunidad de fe, si tiene una. Decirlo en voz alta cambia el peso de las cosas.
  6. Sepa reconocer cuándo es más que tristeza. Si desde hace semanas perdió el interés por todo, duerme demasiado o casi nada, siente culpa constante o piensa que sería mejor no existir, eso puede ser depresión, y la depresión tiene tratamiento. Acuda a la UBS o al CAPS de su ciudad. Para conversar ahora, el CVV atiende al 188, gratis, las 24 horas, y también por chat en cvv.org.br. En riesgo inmediato, SAMU al 192.
  7. Elija a una persona a quien pueda llamar en los días malos. Póngase de acuerdo con ella antes: "si te llamo diciendo que estoy mal, solo escúchame". Saber que existe esa puerta ya alivia el peso de la noche.

Cuando le pasó a Bairo

Bairo Leandro Gonzalez Martinez conoce el momento en que todo parece decirle a uno que no vale nada. Cuenta que estuvo quebrado, hundido y derrotado, sin dinero, sin salida aparente, sin ningún plan más en el cajón.

Pero todavía tenía una llama, dice, de esperanza y de fe. En una congregación cristiana, escuchó relatos y testimonios de personas comunes que habían atravesado lo imposible. Escuchándolos, empezó a creer que su historia también podía continuar.

Cuenta que, entre los amigos de siempre, él es Leandro: el amigo al que muchos vieron sufrir. Quien lo llama así estuvo cerca cuando no había nada que celebrar.

El camino

Sentirse fracasado es distinto de serlo. La historia de Bairo muestra a alguien que se vio en el suelo más de una vez y que, cada vez, encontró una razón pequeña para levantarse: una frase, un testimonio, una fe, una decisión. Usted no necesita encontrar todas las razones hoy. Necesita una sola, y a alguien al lado mientras la busca.

La sensación de fracaso suele mentir sobre el tiempo. Dice que siempre fue así y que siempre lo será. No es verdad. Usted ya se sintió bien antes, y volverá a sentirse bien. Mientras eso no ocurre, haga lo mínimo que lo cuida, pida compañía y deje que otras personas sostengan la esperanza por usted en los días en que pese demasiado.

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