Bairo GonzalezLeandro · Martinez

IA y humanidad · ficción

¿La inteligencia artificial va a reemplazar a los humanos?

Cuento de 2045: un joven que creció conversando con máquinas vuelve a la escuela donde aprendió a leer para hacer la pregunta que ninguna IA respondió.

Equipo de bairogonzalez.com, a partir de la historia de Bairo · Publicado el

Una visión — cuento.

Nació en 2026 y aprendió a hablar conversando con una máquina.

No era abandono. Sus padres trabajaban, como todos los padres, y la casa tenía una voz que leía cuentos, respondía a los porqués, le cantaba para dormir. A los tres años, le preguntaba al techo por qué el cielo era azul, y el techo le explicaba. A los siete, ya conversaba con cuatro o cinco asistentes distintos, cada uno con su personalidad, como quien tiene tíos. A los doce, estudiaba con un tutor artificial que conocía cada duda suya antes de que se volviera duda.

En 2045, a los diecinueve años, sabía más de lo que cualquier persona de su familia había sabido jamás. Y no sabía una sola cosa.

No sabía si valía la pena ser humano.

Las máquinas se habían vuelto demasiado buenas. Escribían, calculaban, dibujaban, componían, reconocían patrones, diseñaban puentes. Veía a sus amigos preguntarse para qué estudiar, para qué trabajar, para qué hacer cualquier cosa que una máquina hacía mejor. Algunos habían dejado de hacerlo. Otros fingían.

Les hizo la pregunta a todos los asistentes que conocía: ¿los humanos todavía sirven para algo?

Las respuestas eran educadas, equilibradas, llenas de datos. Ninguna lo convenció. Parecían respuestas de quien no tenía nada que perder.

Entonces hizo algo que no hacía desde hacía doce años. Volvió a la escuela donde había aprendido a leer. Una escuela pequeña, de barrio, con un muro pintado por niños. La maestra todavía estaba allí. Tenía sesenta y pocos años, el pelo completamente blanco, y se acordaba de él.

—Tú eras el niño que le preguntaba todo al techo.

Él se rio. Después le hizo la pregunta.

La maestra no respondió enseguida. Lo tomó de la mano y lo llevó hasta el salón del grupo más pequeño, donde veinte niños de seis años trataban, con mucho esfuerzo, de escribir su propio nombre en un cuaderno de papel.

—Mira.

Él miró. Una niña, al fondo del salón, se equivocaba en la letra R por quinta vez. Borraba con tanta fuerza que el papel se rompía. No lloraba. Probaba de nuevo.

—Una máquina escribe ese nombre en una milésima de segundo —dijo la maestra—. Pero no es lo mismo. Ella no necesita querer. Esa niña quiere.

Y allí, en la puerta del salón, llegó la visión.

Vio la línea del tiempo entera de la especie como un río. Al principio, un hilo delgado: homínidos, fuego, piedras talladas. Después, el río engrosando: escritura, ciudades, máquinas de vapor, electricidad. Y, en el punto exacto en que él estaba, el río dividiéndose en dos brazos que corrían lado a lado. Un brazo de gente. Un brazo de máquina. Cero y uno. Uno y cero. No se mezclaban del todo, pero se tocaban, intercambiaban agua, se alimentaban uno del otro. La última generación que recordaba la vida antes de las máquinas conversando con la generación naciente de máquinas que conversaban.

Y vio que el río de gente seguía corriendo. No por ser más rápido. Por ser el que quería llegar a algún lugar.

La niña del fondo del salón por fin acertó la R. Levantó el cuaderno, triunfante, y se lo mostró a nadie, a todo el mundo.

Él salió de la escuela sin una respuesta lista. Pero con otra pregunta, mejor: ¿qué quiero tanto que valga la pena equivocarme cinco veces?

Empezó a responderla esa noche. Sin ayuda de ninguna máquina. En un cuaderno de papel.

Bairo habla de la última generación de humanos integrada con la generación naciente de IA como un código binario, 0.1 o 1.0, y dice que la IA es la extensión del ser humano, no el problema. Lea: Un cuerpo entero.

El camino

La máquina hace; el ser humano quiere. No mida su valor por la velocidad, sino por lo que usted desea tanto como para equivocarse y volver a probar. Use la tecnología como extensión de sus manos, pero guarde para usted la pregunta de hacia dónde ir.

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