Quiebra
Mi empresa quebró, ¿y ahora?
Antes de cerrar, hable con contador y abogado: recuperación judicial, extrajudicial o cierre ordenado. Cerrar mal cuesta más caro que cerrar bien.
Equipo de bairogonzalez.com, a partir de la historia de Bairo · Publicado el
Ver que la empresa que usted levantó deja de respirar es un duelo. Usted conoce cada silla, cada cliente, cada noche en que creyó que sí iba a funcionar. Antes de apagar la luz, conviene saber que existe una manera correcta de atravesar este momento.
Qué hacer ahora
- Averigüe en qué punto está de verdad la empresa. Pídale al contador un retrato actualizado: caja, cuentas por pagar, cuentas por cobrar, impuestos pendientes, deudas laborales y bancarias. Sin ese retrato, toda decisión es un tiro al aire.
- Conozca las salidas que ofrece la ley. La Lei 11.101/2005, modificada por la Lei 14.112/2020, prevé la recuperación extrajudicial (acuerdo con parte de los acreedores), la recuperación judicial (plan de pago aprobado por los acreedores, bajo supervisión del juez) y la quiebra judicial propiamente dicha. Las micro y pequeñas empresas pueden usar un plan especial, con pago en hasta 36 cuotas mensuales (art. 71). Y hay un punto que poca gente conoce: quien no tiene cómo recuperarse debe, por la propia ley, pedir la quiebra (art. 105). En la práctica, muchos pequeños negocios sin bienes cierran mediante una baja ordenada, con acuerdos. Cada camino tiene costos y requisitos; quien decide con usted es un abogado.
- No cierre "de hecho" sin cerrar "de derecho". Abandonar la empresa abierta, sin darla de baja, hace que las deudas y multas sigan creciendo. Si va a cerrar, haga la baja formal con el contador. En varios casos es posible dar de baja la empresa aun con deudas, pero las deudas no desaparecen: pueden pasar a cobrarse a los socios.
- Si usted es MEI, las deudas del CNPJ caminan con su CPF. (MEI es la figura del microemprendedor individual en Brasil.) La baja se hace en el Portal do Empreendedor, y las deudas que queden siguen siendo suyas. Negócielas por los canales de la Receita Federal y de la Procuradoria-Geral da Fazenda Nacional.
- Atienda a las personas antes que nada. Los empleados tienen derecho a sus pagos de liquidación, y en la quiebra los créditos laborales tienen prioridad sobre casi todos los demás. Hable con el equipo con verdad y con anticipación.
- Pida orientación gratuita. El Sebrae atiende a pequeños negocios (0800 570 0800); la Defensoria Pública y los núcleos de práctica jurídica de las facultades de Derecho ayudan a quien no puede pagar un abogado.
Cuando le pasó a Bairo
Bairo cuenta que ya vio negocios suyos terminar de más de una manera. Una marca de cosméticos de base natural que él construyó funcionó, y aun así él salió: los socios lo sacaron cuando propuso llevar tecnología de pantalla táctil al negocio. Después, con el capital de eventos e impresión digital, entró como socio inversionista en una empresa que no era lo que parecía y no se sostuvo.
Él no esconde esas caídas. Quien solo muestra el éxito esconde justamente lo que más enseña. Cada negocio que terminó le dejó algo en la mano: método, ojo para el futuro, la prueba de que sabía crear de la nada, la lección sobre con quién construir.
El camino
Una empresa que cierra no es una vida que se cierra. Lo que usted aprendió al abrir, contratar, vender y equivocarse sigue con usted, y es el capital más difícil de copiar. Cierre con dignidad, pague lo que pueda en el orden correcto, guarde la lección. Para Bairo, la tentativa que salió bien fue la que llevaba todas las demás dentro.
Antes de cualquier conversación con acreedores, con el equipo o con la familia, escriba en una hoja lo que usted quiere que pase en los próximos noventa días. ¿Pagarle a quién? ¿Mantener qué? ¿Cerrar cuándo? Esa hoja no necesita estar bien; necesita existir. Es ella la que impide que el pánico tome las decisiones por usted. En las semanas difíciles, vuelva a ella, corrija lo que haga falta y siga.