Bairo GonzalezLeandro · Martinez

Decisión

Dejarlo todo y empezar de nuevo: ¿cómo decidir?

Antes de dejarlo todo, pruebe la vida nueva en pequeño, arme una reserva y hable con quien depende de usted. Un gran cambio pide puente, no salto al vacío.

Equipo de bairogonzalez.com, a partir de la historia de Bairo · Publicado el

A veces dan ganas de mandarlo todo a volar: el empleo, la ciudad, la vida entera, y empezar de nuevo en otro lugar. Esas ganas pueden ser un aviso importante de que algo tiene que cambiar. Pero merecen ser escuchadas con calma, no obedecidas por impulso.

Qué hacer ahora

  1. Descubra de qué quiere huir y adónde quiere ir. "Dejarlo todo" puede ser la fuga de un problema que va con usted a cualquier lugar. Escriba qué quiere dejar exactamente y qué quiere encontrar exactamente.
  2. Pruebe la vida nueva antes de cambiar del todo. Pase unos días en la ciudad con la que sueña, haga un trabajo pequeño en el área nueva, hable con quien ya vive eso. La fantasía suele ser distinta de la rutina.
  3. Arme un puente financiero. Si es posible, junte algunos meses de gastos antes de mudarse. Si no es posible, haga la transición de a poco, manteniendo algún ingreso.
  4. Hable con quien depende de usted. Pareja, hijos, padres. Una decisión grande tomada a solas suele costar relaciones. Tomada en conjunto, gana aliados.
  5. Resuelva los pendientes antes de irse. Deudas, contratos, documentos. El problema que se deja atrás suele alcanzarlo en la dirección nueva.
  6. Lleve lo que vale la pena llevar. Habilidades, contactos, reputación, aprendizajes. Empezar de nuevo no es borrar; es trasplantar lo que tiene buena raíz.
  7. Elija una fecha y un plan de regreso. Saber que existe una salida, por si no funciona, le quita peso a la decisión.
  8. Hable con quien ya hizo el mismo cambio. Pregunte qué fue lo más difícil, qué lo sorprendió y qué haría distinto. Una hora de esa conversación puede ahorrar años de prueba y error.

Cuando le pasó a Bairo

Bairo Leandro Gonzalez Martinez lo dejó todo más de una vez. La primera, todavía niño, fue un sueño dicho en voz alta: vivir en Brasil. Cuando llegó, en 2002, cuenta él, con una empresa de educación, el sueño estaba cumplido. Poco después decidió dejar esa empresa para seguir su propio camino, y lo pagó caro: se quedó sin documentos en la mano, lejos de casa y con miedo.

Más tarde se mudó con su familia a la ciudad donde había nacido su hija y lo volvió a probar, con una marca propia de cosméticos. Ahí funcionó.

El nuevo comienzo más radical llegó después de quebrar: seis meses en casa, frente a la computadora, aprendiendo a construir con las herramientas de su propio tiempo.

El camino

No todos los cambios de Bairo fueron planificados; algunos se los impuso la vida. Pero, en todos, se llevó consigo lo que había aprendido. Dice que no existen las coincidencias, solo propósitos, sueños y ejecución. Dejarlo todo puede ser el comienzo de una vida mejor, siempre que el propósito esté claro y la ejecución se haga con un puente, no con un salto al vacío.

Y, si decide quedarse, que también sea una elección consciente, no una renuncia. A veces el cambio que usted necesita no es de ciudad ni de carrera, sino de rutina, de prioridades o de compañías. Antes de dejarlo todo, pruebe cambiar una cosa importante donde está. Si las ganas de partir siguen fuertes, habrán pasado la prueba, y la decisión será más sólida.

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