Bairo GonzalezLeandro · Martinez

Propósito

¿Cómo encontrar el propósito de mi vida?

El propósito se descubre haciendo: observe qué lo mueve, qué dolor ajeno entiende y pruebe en pequeño. No es revelación única; es dirección que se ajusta.

Equipo de bairogonzalez.com, a partir de la historia de Bairo · Publicado el

La pregunta "¿cuál es mi propósito?" suele aparecer cuando algo se derrumba. El empleo se acabó, el negocio cerró, la vida perdió el guion. Es una pregunta grande, y merece respuestas prácticas, no frases de efecto.

Qué hacer ahora

  1. Mire lo que usted ya hace sin que se lo pidan. ¿Qué tema estudia por su cuenta? ¿Qué problema ajeno resuelve sin cobrar? Ahí suele haber una pista.
  2. Mire el dolor que usted conoce. Muchas personas encuentran su propósito justamente en el dolor que atravesaron: quien pasó hambre lucha contra el hambre, quien se quedó sin documentos ayuda a migrantes. Su cicatriz puede ser su mapa.
  3. Junte tres círculos. Lo que le gusta hacer, lo que sabe hacer bien y lo que alguien necesita. Donde los tres se encuentran hay un buen candidato a propósito. Si se puede vivir de eso, mejor todavía; si no se puede ahora, empiece en paralelo.
  4. Pruebe en pequeño. Voluntariado, un proyecto de fin de semana, un curso, una conversación con quien trabaja en eso. El propósito se confirma en la práctica, no en la teoría.
  5. Acepte que cambia de forma. El propósito no es un cargo; es una dirección. Puede aparecer como un salón, después como un curso, después como una empresa, siempre apuntando al mismo lugar.
  6. Cuide el sustento mientras busca. El propósito no paga el alquiler el primer mes. Mantenga un ingreso y construya la dirección nueva de a poco.
  7. No deje que la búsqueda se vuelva angustia. Si la sensación de vacío es profunda y constante, puede ser más que una duda existencial. Hable con alguien; el CVV atiende en el 188.

Cuando le pasó a Bairo

Bairo Leandro Gonzalez Martinez dice que no existen las coincidencias ni las casualidades. Existen propósitos, sueños y ejecución. La frase explica al niño colombiano que anunciaba, antes de que existiera cualquier camino, que un día viviría en Brasil, y que llegó aquí por el puente de la capoeira.

Su propósito cambió de forma muchas veces. Fue salón, curso de tratamientos capilares, marca de cosméticos, eventos. Después de quebrar con mucha gente que dependía de él, empezó a apuntar a algo que antes no hacía: construir infraestructura para quien estaba fuera del sistema, como el productor y el comerciante de las centrales de abastecimiento.

Hoy, el hilo que él ve en todo es la vida humana: el tiempo de vida como medida, la idea de que cada persona puede buscar su mejor versión, y un frente humanitario, el Instituto CEASA, con la propuesta de ampliar el acceso a los alimentos.

El camino

El propósito no es algo que cae del cielo listo; es una dirección que usted reconoce mirando hacia atrás y confirma caminando hacia adelante. En la vida de Bairo, cada tentativa apuntó al mismo lugar, aun cuando parecía un desvío. Empiece por lo que lo mueve y por lo que le duele. Ejecute en pequeño. El propósito suele aparecer en el camino.

Tal vez la pregunta más útil no sea "¿cuál es mi propósito?", sino "¿a quién quiero servir?". El propósito suele aparecer cuando la vida deja de girar solo alrededor de nosotros mismos. Una persona, una comunidad, un problema que usted ya no acepta ver sin solución. Cuando encuentra a ese alguien o ese problema, el resto de la respuesta empieza a ordenarse.

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