Bairo GonzalezLeandro · Martinez

Etapa 1

El mundo ordinario: cuando el sueño nace antes del camino

Etapa 1 del Viaje del Héroe: un niño en Colombia que decía que viviría en Brasil. Cómo reconocer su punto de partida y el sueño que ya vive en él.

Equipo de bairogonzalez.com, a partir de la historia de Bairo · Publicado el

Colombia, años ochenta. Un niño repite, a quien quiera oírlo, una frase que no tiene ningún mapa detrás: un día voy a vivir en Brasil.

No hay pasaje comprado. No hay un pariente esperando del otro lado. No hay plan. Hay solo una certeza dicha en voz alta, como quien ya vio lo que todavía no ha sucedido. Los adultos sonríen como se le sonríe a un niño. Él sigue diciéndolo.

El país que anuncia queda lejos, habla otra lengua y no sabe que él existe. Aun así, ya es la dirección del sueño.

Ese niño es Bairo Leandro Gonzalez Martinez, nacido en 1982. Y esta es la primera etapa de su viaje.

Qué es esta etapa

Todo viaje empieza en casa. El mitólogo Joseph Campbell, en el libro El héroe de las mil caras (1949), mostró que las grandes historias de la humanidad, de los mitos antiguos a los cuentos populares, repiten un mismo dibujo: alguien sale de lo conocido, atraviesa pruebas, se transforma y vuelve trayendo algo para los demás. Décadas después, el guionista Christopher Vogler organizó ese dibujo en doce etapas, en el libro El viaje del escritor (1992). Es la estructura de esta serie.

La primera etapa se llama mundo ordinario. Es la vida de antes: las reglas de la casa, los límites de la ciudad, lo que todo el mundo espera de usted. Vogler explica por qué importa tanto: sin conocer el punto de partida, nadie logra medir el tamaño de la transformación.

El mundo ordinario no es un mal lugar. Muchas veces es seguro, conocido, hasta cómodo. Lo que marca esta etapa es otra cosa: una inquietud que no cabe en la vida tal como está. Una frase, un deseo, una imagen que vuelve y vuelve, aun sin explicación.

En la vida de Bairo

El mundo ordinario de Bairo fue la Colombia de la infancia y la juventud. El detalle que lo distingue es una contradicción: vivía en un país y soñaba con otro.

Muchas historias de inmigrantes empiezan con una huida. La suya, como él la cuenta, empieza con un deseo. No era salir de un lugar. Era llegar a otro.

Brasil entró en su vida por el cuerpo, antes que por la lengua. Fue por la capoeira, la lucha que es danza y la danza que es lucha, que empezó a conocer el país que anunciaba. El sonido del berimbau llegó antes que cualquier documento, cualquier empleo, cualquier pasaje.

Visto desde afuera, nada en aquel comienzo parecía extraordinario. Un niño común, en un lugar común, con una frase poco común en la boca. Y eso es exactamente lo que vuelve importante esta etapa para quien lee: los grandes viajes no empiezan en lugares grandes. Empiezan en una frase que alguien se niega a dejar de decir.

Años después, Bairo resumiría la forma en que entiende su propia vida en una idea que repite hasta hoy: no existen coincidencias ni casualidades. Existen propósitos, sueños y ejecución. El niño que hablaba de Brasil sin saber cómo llegaría allí ya tenía las dos primeras piezas. La tercera, la ejecución, le llevaría la vida entera aprenderla.

Lo que vino después fue cualquier cosa menos lineal. Hubo llegada, sombra, nuevo comienzo, quiebra, fe, camino y reconstrucción. Pero nada de eso tendría sentido sin este primer cuadro: un muchacho, una certeza y un país del otro lado del mapa.

En su vida

Tal vez usted esté ahora en su mundo ordinario. Y puede tener muchas formas.

Si usted es emprendedor y quebró, su mundo ordinario puede ser la rutina de apagar incendios, de abrir la aplicación del banco con miedo, de decirles a todos que todo está bien. Si es inmigrante, puede ser la vida dividida entre dos casas, ninguna de ellas entera. Si está volviendo a empezar, puede ser el lugar donde todo el mundo ya decidió quién es usted y hasta dónde puede llegar.

Antes de pensar en salir, vale la pena ver dónde está. Algunas preguntas para hacerse en silencio:

  • ¿Qué frase repite desde siempre, aunque no sepa cómo va a suceder?
  • ¿Qué, en su vida de hoy, es comodidad de verdad, y qué es solo costumbre?
  • Si alguien mirara su rutina desde afuera, ¿dónde notaría la inquietud que usted esconde?
  • ¿Quién decidió los límites de su mundo ordinario: usted, su familia, su ciudad o el miedo?

Tres pasos para esta semana

  1. Describa su mundo ordinario en cinco líneas. Dónde vive, qué hace, qué espera de sí mismo, qué esperan los demás de usted, qué tolera. Escribir saca la vida del piloto automático.
  2. Escriba su frase de niño. Aquella certeza antigua, aunque hoy parezca ingenua. No necesita un plan debajo. Solo necesita existir en el papel.
  3. Diga esa frase a una persona de confianza. No para pedir aprobación, sino para oír su propia voz diciéndola. Así empezó el sueño de Bairo: en voz alta, antes de que existiera un camino.

Nada de esto cambia su vida de un día para otro. Pero todo viaje empieza en el momento en que alguien se da cuenta de que está en un punto de partida, y no en un punto final.

La frase de la etapa

"No existen coincidencias ni casualidades. Existen propósitos, sueños y ejecución."

Bairo Leandro Gonzalez Martinez

Próxima etapa

Etapa 2: La llamada a la aventura, cuando la vida pide más

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