Bairo GonzalezLeandro · Martinez

Volver a empezar

¿Cómo volver a empezar después de perderlo todo?

Primero sobreviva, después estabilice, solo entonces reconstruya. Separe lo que se perdió de lo que quedó y cuente lo que quedó: es más de lo que parece.

Equipo de bairogonzalez.com, a partir de la historia de Bairo · Publicado el

Perderlo todo es una frase que solo entiende quien la vivió. Dinero, negocio, casa, a veces personas. La sensación es de que no quedó nada. Pero quedó usted, y por ahí empieza todo de nuevo.

Qué hacer ahora

  1. Respete el orden: sobrevivir, estabilizar, reconstruir. En las primeras semanas, el objetivo es solo atravesar: techo, comida, documentos, salud. Los planes grandes quedan para después.
  2. Haga dos listas. En la primera, lo que se perdió. En la segunda, lo que quedó: habilidades, personas, salud, fe, experiencia, contactos, reputación. La segunda lista suele ser más grande de lo que parece el primer día.
  3. Ordene los pendientes de lo que se perdió. Deudas, contratos, procesos. Anótelo todo y busque ayuda gratuita: Procon, Defensoria Pública, Sebrae, núcleos de práctica jurídica de las facultades. Un problema guardado en el cajón crece.
  4. Encuentre un ingreso de transición. Cualquier trabajo honesto que pague las cuentas mientras usted piensa en el próximo paso. No es un retroceso; es un puente.
  5. Elija bien sus compañías. En la caída aparecen los que ayudan y los que ofrecen atajos. Huya de las promesas de dinero rápido y de las "oportunidades" que piden lo poco que quedó.
  6. Dele espacio al duelo. Perderlo todo duele como perder a alguien. Llorar, sentir rabia, extrañar: todo eso es parte. Lo que no puede es quedarse ahí para siempre.
  7. Pida ayuda profesional si la necesita. Si el dolor no lo deja levantarse de la cama, si aparecen pensamientos de renunciar a la vida, llame al CVV, al 188, gratuito y las 24 horas, o acuda a la UBS y al CAPS de su ciudad. En una emergencia, SAMU 192.

Cuando le pasó a Bairo

Bairo Leandro Gonzalez Martinez cuenta que, en algún punto del camino, estaba quebrado, hundido y derrotado. Sin dinero, sin salida aparente, sin ningún plan más en el cajón. Ya había perdido antes: el suelo, en sus primeros años en Brasil; el lugar en un negocio que ayudó a crear; el capital invertido en una empresa que no se sostuvo.

Pero cuenta que todavía tenía una llama, de esperanza y de fe. Fue ahí, dice, donde todo empezó. En una congregación cristiana, escuchando testimonios, volvió a creer. Y, en un tiempo de fe y de silencio, dice haber visto su mejor versión: un hombre próspero, no solo en dinero, sino en paz.

Salió de ahí con una imagen y sin un mapa. Sabía adónde quería llegar; no sabía cómo. Empezó a construir de todos modos.

El camino

Quien lo pierde todo descubre lo que no se le puede quitar. Para Bairo, fueron la fe, la decisión y la memoria de todo lo que ya había aprendido. Para usted, puede ser otra cosa: los hijos, un oficio, una amistad, su propia terquedad. Empiece por lo que quedó. Sobre eso se construye lo demás, y muchas veces se construye mejor que antes.

Cuando esté más firme, mire hacia atrás con cuidado y escriba lo que llevó a la pérdida. No para castigarse, sino para que la próxima construcción tenga cimientos más fuertes. Mucha gente lo pierde todo dos veces porque vuelve a empezar a las apuradas, sin entender lo que pasó. Dele tiempo a la lección. Va a proteger lo que usted todavía va a construir.

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